Semántica del ser.

julio 17, 2024 Books&Wings 0 Comments

Mi cabeza daba vueltas.
Me sentía mareado, me fallaba el equilibrio.
Abrí la puerta que había delante de mi y caí contra el frío suelo de baldosa.
¿En dónde estaba? ¿Por qué terminé ahí?
La memoria me fallaba, y tras un gran esfuerzo comencé a recordar fragmentos.
Era como una película cortada en ciertos fotogramas de la cinta, o como esas en las que el disco tenía un rayón y se saltaba ciertas partes.
-Eso está de locos-. Comentó Laura Davis aquella mañana mientras le entregaba un trozo de papel enumerado. -Es de locos, pero interesante. ¿No crees?
Laura era una mujer alta y delicada, de pómulos fijos y anteojos color limón, a juego con una chaqueta y una falda color verde.
Parpadée y olvidé todo lo que ocurrió después.
Pero tenía una pista, me puse en pie e intenté buscar a mi alrededor.
Entre los cajones.
Bajo los cojines del sofá.
En el pequeño balcón de afuera.
Y ahí, en la cocineta de lo que parecía ser mi departamento, encontré la lista.
Era un papel extraño dado su contenido.
No era una lista en forma.
Era una serie de palabras, una interrogante escrita a modo de lista.

  • Estás
  • Seguro 
  • de 
  • que
  • es
  • Real.

De pronto me vi invadido por otra memoria intermitente.
Me sentía extasiado, y eso no era común.
Laura y yo nos movíamos con rapidez de un lado a otro de la habitación, ambos usábamos ropa blanca, y tomábamos nota de unas gráficas que aparecían en el ordenador.
-¡Bingo! -Gritó ella con el cabello hecho un nido.
Yo la abracé y la besé.
Me levanté a como pude del suelo, estaba pálido y sudaba.
Mi imagen en el espejo reflejaba a un hombre de mediana edad, cabello desaliñado, barba poblada y camisa de leñador.
¿Para que necesitaba las gafas? Si podía ver igual sin ellas.
Sabía que no estaba soñando, pues había leído la hoja enumerada de la cocina, pero, ¿de que se trataba todo eso? ¿quién era yo? ¿en dónde estaba Laura?
Intenté calmarme.
Respira.
Conté hasta tres y tomé aire.
Suéltalo.
Y saqué todo el aire que había tomado.
Repetí el proceso dos veces más.
Busqué esta vez un teléfono algo que me permitiera contactar a mi "pareja".
Encontré el teléfono sobre una mesita en la sala.
Buscando entre los contactos que no eran muchos, encontré a la persona que buscaba.
Marqué y esperé.
Nada.
Tal vez no tenía buena señal dentro.
Salí al pequeño balcón y repetí el proceso.
Escuché la marcación, y seguido de ello una dulce voz femenina, serena pero firme. No sabía cuantas ganas tenía de oírla hasta que la escuché.
-Hola ¿Que pasa?
-Laura, ¿en dónde estás?
-Subiendo al departamento, ¿por qué? ¿todo bien?
-Si... te veo en breve.
Me sentí un poco nervioso de nuevo, pero me consoló que ella pudiera ayudarme a encontrar las respuestas.
Un poco ansioso me desplomé sobre el sofá anaranjado. Mi pierna no dejaba de moverse.
Y entonces una visión extraña me interrumpió.
Laura estaba en el hospital, lucía terrible.
Sus manos heladas como las de un cadáver.
Su tez más blanca que la nieve.
Su voz apenas audible pronunció algo que no logré entender.
-Te toca.
Me levanté del sillón y la escuché llegar, tenía un montón de bolsas y paquetes sobre las manos.
-¡Ey! Te toca, ¿recuerdas?
Si, ya lo recordaba. "te toca" era una especie de broma entre nosotros dos, la usábamos para todo, cuando queríamos pedirle algo al otro.
Abrí la puerta, no sin antes quitar un par de pasadores y ella entró como si se tratar de su casa.
-¿Por que tantos pasadores? ¿No habrás? o no... no de nuevo.
¿De nuevo?
-¿Lo olvidaste? ¿no?
- No sé de que me habla.
- Cariño, ¿recuerdas el hospital?
¿Desde cuando me decía así? Todo se sentía "extraño".
- Nada de esto es real.
- Lo sé.
Tu creaste este mundo, esta fantasía, en base a nuestro último trabajo. Realidad virtual, Inteligencia Artificial. En un intento por mantenerme viva.
Estoy muerta. Y tú, no puedes seguir así.

 

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