Natalia.

julio 01, 2024 Books&Wings 0 Comments

Era un día normal para Natalia.

El petirrojo Jack que siempre la visitaba tocaba a su ventana para despertarla. Natalia Estiraba los brazos al son de los picotazos. Bajaba la escalera, casi a la carrera, y desayunaba apresurada, sándwich y cereales.

Al cerrar la puerta de su casa lo notó.

No se había tomado el licuado.

- Hip.

Comenzó.

Y de pronto el día normal terminó.

En la clase de matemáticas se escuchaba "hip" cada que el maestro hablaba.

Tan severo fue el caso que a la dirección llegó.

Y al tratar de explicarlo, Natalia solo respondió:

- Hip, Hip, Hip, Hiiiipi, Hooop.

Asustada, la directora la canalizó a enfermería.

Más ni una, dos, ni tres pastillas funcionarían.

El hipo de Natalia iba en aumento. Y con el tiempo ya hasta tenía acento.

Intentado hablar, Natalia no lo lograba, ¡el hipo la desesperaba!

Rendida por fin decidió hacer las pases con su hipo, y con el tiempo lo asimiló.

Un año más tarde la niña aún tiene hipo, cosa que no ha sido problema para comunicarse, a su alrededor, sus amigas ahora conocen el "hiponés". El idioma oficial para comunicarse con su hipo.