La loca y el débil.
-No te atreves a hacerlo.
Lisa, sostenía una taza llena de insectos en su mano.
-Asqueroso
Pensaba mientras me obligaba a comerme uno.
Siempre fui el débil, y ella la loca, una pareja bastante peculiar. "Solo amigos" decía ella todo el tiempo, como si no supiera lo que sentía por ella.
A veces pensaba lo cruel que podía ser la vida, y, era en esos instantes en los que Liz se convertía en la vida.
No existe vida cruel, sino personas crueles.
Era el pensamiento con el que me latigaba, en mi masoquismo.
Tomé el gusano, y a penas éste tocó mi boca lo escupí mientras lisa se reía a carcajadas.
Después de verle tragar todos los bichos que había en el frasco, vomité sobre el césped, olvidándome por completo de la atracción que sentía.
Un efecto no duradero obviamente.
-Son gorgojos.
Dijo levantando un pequeño insecto que se había salvado y metiéndoselo en la boca.
-Ayudan a aliviar el cáncer. Debes comerlos vivos.
-Eso no los hace menos asquerosos.
Me levanté, ella me siguió colgándose de mi hombro, contándome un sin fin de aventuras que había vivido.
-Una vez, pinté un borrego de amarillo con una crayola.
-¿Por qué?¿Como evitaste que se moviera?
-Me monté en él.
Era rara, pero era mi rara.
Nos llevábamos bien, esa loca come gusanos y yo pasamos cientos de aventuras juntos.
Aquella tarde, fuimos a la feria, comimos cientos de algodones de azúcar hasta que nos dolió la boca y nuestra lengua quedó más rosa de lo usual.
Ella rió a carcajadas, yo también.
-Tengo que decirte algo.
-¿Si?
-¡Quiero gritarle que él es mi mejor amigo!
No podía pedirle que bajara la voz, era inútil, ella era así, sin temor de si misma o de los demás.
Lo siguiente, fue una sensación de alegría y satisfacción.
Cuando nuestros labios se cruzaron y ella me dijo.
- Eres más que eso.
DOCTOR: ¿Y por eso estas aquí?
- Señor, ¿como pude haber sabido que su vida terminaría pronto?, su comportamiento pudo haberlo revelado, ¿fui ignorante a pequeños detalles?
-Claro que no.
-¿Es egoísta pensar que solo jugó conmigo, siendo que lo dijo ese día?
-Su padre vino a verme cada día, igual que tú, después de morir, nunca jugó contigo, eras el único que pudo llenar su vida, pero debes seguir Marcus, como tu lo dijiste.
La vida no es cruel, son las personas, y tú eres el que está siendo cruel contigo mismo.
Yo era el débil, debí ser yo el que debió morir, ella tenía la oportunidad de seguir, ahora estoy aquí, a punto de dejarlo todo, por esto mismo soy débil.
Es como si lo único que me mantenía pegado al mundo se hubiera ido.
Entonces, encuentro en mi bolsillo una navaja.
¿Soy débil realmente?
¿Soy loco? ¿Como llegué hasta aquí?
No puedo...
Mi mano tiembla y deja caer la navaja mientras alguien toca la puerta.
Soy débil, por eso lloro desconsoladamente.
Entonces los recuerdos me invaden nostalgicamente.
-Lo siento, le digo, esperando me escuchara desde algún lado, perdóname, por no haber sido yo el que te besara, por ser siempre tan distraído, por no valorarte como debía. Lo siento.
Lo siento por no poder deshacerme de mis ataduras e ir hacia donde quiera que te hayas ido.
Entonces, un recuerdo brota en mi mente, como si ella siguiera ahí, como si hubiera conectado mis neuronas para enviar un mensaje del más allá.
Ese día en el parque, cuando le había quitado un caramelo a un niño, y se lo había cambiado por su gorrita favorita, me había dicho.
-Se espontaneo, así soy, no me quejo, se tú, no eres débil, eres increíble, créelo, si te sientes mal como ese niño, solo se espontaneo, y todo se arregla.
Sonrió en mi cabeza.
No era un adiós, ella estaría ahí, en mi mente, siempre, comiendo gusanos, viviendo a través de mí.
Pues ni la vida ni la muerte es cruel, son las personas que entran a nuestra vida, sabiendo que no pueden quedarse.
No al menos en nuestra vida, nadie dijo nada sobre nuestra mente.
Gracias por leer, puede que sea un poco cliché, aún así, cuéntenme su opinión.
-Letrado

